Casa vacacional en terreno pequeño: Casa HB Buenaventura
Actualizado: 30 sept
Imagina una casa para pasar las vacaciones con toda la familia. Deben dormir doce personas, llegar tres carros y todavía quedar un jardín para sentarse afuera. Ahora imagina que el terreno mide ocho metros de frente por dieciocho de fondo y que el presupuesto también tiene un límite.
Diseñar una casa vacacional en terreno pequeño obliga a decidir cómo se va a convivir antes de repartir los metros. En Casa HB Buenaventura, en Retalhuleu, planteamos una vivienda de dos niveles para tres familias. El reto era combinar descanso, privacidad y espacios compartidos dentro de una propiedad de 144 m².

Una casa vacacional en terreno pequeño que conserva su jardín
Cuando se suman habitaciones, baños y estacionamientos, parece lógico ocupar casi toda la propiedad. Pero una casa de vacaciones también necesita lugares para quedarse conversando después del desayuno o pasar la tarde sin permanecer encerrado. El jardín debía tener espacio dentro del programa desde el principio.
Organizamos las habitaciones en dos niveles y concentramos los espacios interiores para mantener esa relación con el exterior. Al frente se previó estacionamiento para tres vehículos; hacia el jardín, la casa se abre a las actividades compartidas. Así, el terreno responde tanto a la llegada del grupo como a lo que ocurre durante su estancia.

Llevar el comedor al jardín para reunir a todos
Una de las decisiones principales fue colocar el comedor bajo una pérgola, junto al jardín y conectado con la sala y la cocina. Una mesa para un grupo grande necesita espacio para las sillas, para circular y para servir la comida. Reservarle un ambiente interior habría aumentado la superficie cerrada de la casa.
La pérgola permite resolver ese lugar de encuentro como un espacio exterior cubierto. La mesa se relaciona con la vegetación y la cubierta protege el área de comedor de la lluvia. En vez de tratar el jardín como un espacio que se observa desde adentro, lo incorporamos a una actividad que reúne a las tres familias cada día.

Sala y cocina conectadas con la convivencia
En una casa compartida, preparar la comida no debería aislar a quien está cocinando. La sala y la cocina se integran y mantienen una conexión cercana con el comedor exterior. Esta disposición permite conversar, acompañarse y desplazarse entre las distintas actividades sin depender de una sucesión de ambientes separados.
La apertura hacia el jardín también aporta profundidad visual al área social. Desde el interior, la vista continúa hacia la pérgola y la vegetación. Es una decisión útil cuando el espacio disponible es limitado: además de acomodar el mobiliario, importa lo que una persona puede ver y cómo puede moverse alrededor de él.

Tres habitaciones para compartir sin perder privacidad
La capacidad prevista es de doce personas, distribuidas en tres habitaciones. Cada una combina una cama matrimonial con una litera y tiene baño propio. La organización permite que cada familia disponga de un lugar para dormir, guardar sus pertenencias y prepararse para salir, mientras las actividades de reunión ocurren en las zonas comunes.
Ubicamos una habitación en planta baja y dos en el nivel superior. La habitación de abajo ofrece una alternativa para quienes prefieren evitar las escaleras. Distribuir así el descanso también permite mantener una casa compacta sin convertir la sala en un dormitorio adicional cada noche.

Inspiración maya mística con concreto visto y texturas cálidas
El carácter vacacional se construye con concreto visto, tonos claros, celosías, madera y fibras naturales. La inspiración maya mística aparece en esa combinación de superficies minerales, piezas de apariencia artesanal y vegetación. Los materiales dan continuidad a los ambientes sin exigir que cada espacio tenga un acabado distinto.
El concreto aporta una base sobria y la madera y las fibras introducen calidez. En la cocina, las superficies y el mobiliario integrado responden también al uso frecuente. La elección de materiales acompaña dos necesidades del proyecto: disfrutar una atmósfera de descanso y facilitar el cuidado cotidiano de una casa compartida.

Cuidar el presupuesto también implica pensar en el mantenimiento
Cada ambiente cerrado suma superficie de construcción, acabados y tareas de mantenimiento. Por eso, ajustar el presupuesto exige revisar qué espacios necesitan cerrarse, cuáles pueden compartir funciones y qué actividades se disfrutan mejor afuera. En esta casa, el comedor cubierto y la distribución en dos niveles son parte de esa respuesta.
El mobiliario integrado de concreto se planteó por su resistencia al uso frecuente y la facilidad de limpieza de sus superficies. Los baños independientes atienden la privacidad de cada habitación. Estas decisiones permiten orientar el gasto hacia necesidades concretas de quienes utilizarán la casa, sin depender únicamente de agregar metros.

Disfrutarla en familia y prever el alquiler vacacional
Casa HB Buenaventura también se diseñó con la posibilidad de recibir huéspedes durante los días en que no se utilice para vacaciones propias. Los tres dormitorios con baño, las zonas de reunión y el comedor exterior permiten plantear ese uso compartido desde la distribución.
Una casa vacacional en terreno pequeño puede ofrecer una estancia atractiva si la capacidad para dormir se acompaña de lugares para convivir. En este proyecto, reservar el jardín, extender el comedor hacia afuera y dar privacidad a cada familia permitió aprovechar una propiedad compacta con una forma de habitar claramente definida.


¿Tienes algo similar en mente?
Si quieres una casa de vacaciones y necesitas aprovechar un terreno compacto, en Loragon podemos estudiar sus posibilidades, ordenar el programa y desarrollar el diseño y la planificación de un proyecto ejecutable, acorde con tu presupuesto y la forma en que quieres disfrutarlo.




Comentarios